“Si no llenas tu día de altas prioridades, rápidamente se llenara de bajas necesidades”

Así podríamos resumir un eslogan que nos invita a que planifiquemos nuestra jornada al milímetro para sacarle partido a las horas invertidas. Si miramos atrás nos daremos cuenta de qué fácil fue hacerle hueco a esa hora de deporte o a esa actividad que tanto aplazamos con nuestro hijo.

Aquí cinco sencillos pasos para retomar el control de nuestra vida y nuestros horarios.

1. Pensar realmente qué importa. Si vas a dedicarle tiempo en tu día a esa actividad u ocupación, ¿has pensado si realmente es valiosa?

2. Controla tu tiempo invertido. Fíjate durante una semana en qué haces y apúntalo. Así podrás ver con mayor perspectiva esas cosas inútiles que hacemos por inercia en el día.

3. Evalúa tus horarios. Una vez estudiados, prioriza. ¿Le estás dedicando tiempo a eso tan importante para ti? Fíjate en qué actividades estarías dispuesto a dejar ir si tuvieras menos tiempo y descubre en qué medida estás haciendo cosas útiles.

4. Toma mejores decisiones. Una vez que has localizado las dedicaciones que podrían ser suprimibles, ¿cómo vas a mejorar tu horario a partir de ahora? Debes pensar en las medidas sencillas que vas a usar a partir de ahora para mejorar tu tiempo.

5. Ahora, usa el tiempo de forma sabia. Cuando has sacado todos tus minutos u horas de los que estás dispuesto a prescindir de ellos, ¿qué vas a hacer? Invierte en lo que necesitas más a menudo, no en lo que debes. Para recuperar el control sobre tus días debes repetir este proceso constantemente.