Para salir de esta zona primero debemos de saber cuáles son nuestras reticencias: ¿cuáles son los miedos de la población? Hablar en público, el cáncer, los tiburones, las serpientes y las alturas son algunos de los más comunes.

Frecuentemente nuestros miedos se nutren de una falta de información. Obviamente los tiburones pueden matarte, pero para los miedos más ordinarios solo tenemos que aplicar la herramienta del conocimiento y nos daremos cuenta lo fácil que podrían ser superados.

Este conocimiento lo aprendemos a través de las experiencias, las cuales debemos de fomentar de forma voluntaria para salir de esa zona cómoda. Cuando continuas avanzando en este proyecto de superación, te das cuenta que el miedo cambia para convertirse en respeto por tus aflicciones. Con el respeto por lo que te rodea estarás capacitado para explorar diferentes zonas fuera de tu área de confort.

Avanzar en tus proyectos y superarte día a día son las razones por las cuales debes obligarte a explorar nuevas rutas y superar traumas. Por ejemplo si te aterra el agua, deberías de apuntarte a un curso de natación. De este modo conseguirías no limitarte con situaciones mundanas las cuales pueden estar sofocándote cuando te enfrentas a ellas.

Explorar nuestras capacidades y exprimir nuestras posibilidades son tareas obligatorias para completarnos como emprendedores y salir de nuestra “zona de confort”.