1. Piensa antes en la conversación que vais a tener

Si conoces un poco a tu jefe sabrás qué preguntas te hará cuando le des la negativa por respuesta, incluso que actitud va a tomar. Anticípate a ese momento y prepara qué es lo que quieres decir y responder exactamente. Puedes incluso ensayarlo en voz alta, te dará confianza.

2. Establece momento y lugar adecuados para la charla

No vale cualquier lugar ni momento para decir algo que es probable que no guste. Dile que quieres hablar con él a una hora que sepas que va a estar totalmente disponible y sin demasiado agobio. Además intenta que sea en un lugar donde no haya nadie más. No es lo mismo pillarle por el pasillo y decírselo a bocajarro cuando va de un lado para otro que explicárselo de forma calmada en su despacho.

3. Explica detalladamente el porqué de tu negativa

Está claro que la respuesta a la pregunta “¿por qué no?” no puede bajo ningún concepto ser “porque sí”. Tienes que ser convincente y defender por qué no quieres o no debes hacer eso. Expón tus motivos de una manera tranquila, sosegada y, sobre todo, con argumentos. Puede que le hagas abrir los ojos y darte la razón. Pero acuérdate: ¡no pierdas las formas!

4. Muéstrate agradecido por la confianza depositada

“Es de bien nacidos ser agradecidos”, y aunque sólo sea por ser educado dale las gracias por haber pensado en ti para ese cometido. Dile que aunque ahora no lo vayas a realizar puede seguir depositando en ti su confianza cuando sea necesario.

5. Da una alternativa factible

Es algo con lo que puedes ganar un punto: ofreciendo una alternativa. Quizás tú no puedes (o quieres) hacer o encargarte de eso en esos términos, pero puedes ofrecerle otra vía con la que sí que estarías dispuesto.