En primer lugar prepara tu material a presentar de forma concienzuda. Para sentirte cómodo hablando tienes que manejar el temario a la perfección.

Propón ideas de forma constante, siempre serán valoradas. Haz valer tus propuestas y notarás como tus compañeros te tienen en cuenta de forma constante, lo que te hará sentir útil y cómodo en la mesa.

No temas un “no” por respuesta. Son muy posibles en estas citas, pero no significan que estés equivocado, sino que quizás no sea el enfoque. Que estas negativas en grupo no te provoquen un hastío interior en las reuniones.

Recuérdate tus logros anteriores para captar ese empujón de seguridad y comodidad que te hace falta. No dudes en “regalarte el oído”, pues sin una dosis de amor propio, ninguna idea que intentes transmitir será creíble, ya que el primero que debe confiar en ella eres tú.

Respeta las opiniones ajenas, incluso cuando no son de tu agrado. Así, conseguirás que el ambiente sea cómodo y nada tenso, lo que propiciará una armonía en la oficina. Una buena atmósfera de trabajo fomenta en buena forma las ideas grupales y las conexiones entre compañeros.