Comienza por leer el asunto y el destinatario y descartar de forma inmediata todos aquellos que sean innecesarios, basura directamente. ¡Limpieza de comienzo de semana! (también tendrás que hacerlo cada día laboral a primera hora, claro). Por ejemplo: promociones, spam, esos que sean simplemente una respuesta tipo “gracias” a uno ya respondido anteriormente… saturan nuestra bandeja de entrada y son totalmente innecesarios.

Sigue por los más urgentes, aquellos que es necesario que respondas ¡ya! Quítatelos de encima cuanto antes. Intenta responder de una forma breve, resumida y al grano. Eso sí, cuidado con las abreviaturas y faltas de ortografía. No te olvides de que estás hablando de trabajo. Si usas Gmail, marca con una “estrellita” los más importantes para hacer un seguimiento intensivo de ellos.

Después de responder a estos, escribe tú mismo esos que son urgentes y necesarios para el día de hoy. Asegúrate de poner en el asunto que son urgentes y de ser lo más específico posible en el cuerpo del mail para que al destinatario no le surjan dudas.

Continúa por aquellos que no corren tanta prisa… de hecho si no quieres responderlos a primera hora, márcalos y respóndelos a lo largo del día. Puedes crear una carpeta para este tipo de email.

¿Más consejos? Date de baja en suscripciones a webs innecesarias que sólo saturan tu correo, no contestes a todos los emails que tienes (es decir, selecciona y filtra) y crea diferentes carpetas para tener organizados los que ya has leído.