Esta forma de aprendizaje a través de M-learning puede resultar más atractiva para los estudiantes más jóvenes. Muchos de ellos relacionan la tecnología móvil con el ocio, y si se crea una formación adaptada a la juventud, podría solucionar problemas de falta de interés en las edades más complicadas.

Además, este sistema pedagógico tiene el punto positivo de que se puede acceder a la materia o a las clases desde cualquier lugar . Con un dispositivo electrónico que tenga acceso a la Red o en el que estén descargados los contenidos, se puede estudiar en diferentes momentos.

No solo es adecuado para atraer a los más jóvenes a través de los dispositivos electrónicos. La facilidad de la inexistencia de horarios y que se pueda acceder a los contenidos desde cualquier lugar, puede ayudar a que los trabajadores que carecen de tiempo puedan continuar su formación.

Ya se han realizado numerosos estudios sobre el funcionamiento del M-learning. Los primeros informes datan en el 2000, pero nosotros vamos a mostraros los resultados que se realizaron en una universidad de Japón, por los investigadores Thornton y Houser, en 2005. Los resultados de este estudio descubrieron mejoras de entre el 35% y 75% frente a los materiales tradicionales.

Es cierto que es complicado que el M-learning sustituya la formación online, pero podría ser el complemento perfecto para muchos estudiantes.