1. Pensar sólo a corto plazo
La clave del ahorro está en pensar qué necesitarás el día de mañana, el porqué de la necesidad de ahorrar. Si piensas sólo en lo que necesitas hoy, esta semana o este mes, tu foco es demasiado corto y no lograrás ahorrar como te gustaría. Hay que tener unas miras más largas que abarquen el plazo de tiempo adecuado.

2. No tener objetivos definidos
Es importante saber para qué se está ahorrando: para un coche, para estudiar, para viajar, para una casa… Si no se tienen claros los objetivos de ese ahorro es más fácil “pecar” y dejar ese hábito de lado. Los objetivos también son perfectos como forma de motivación a la hora de ahorrar.

3. “Endeudarte” con caprichos innecesarios
No nos referimos a hipotecar tu casa por un capricho, pero muchas veces compramos cosas que ni siquiera podríamos pagar por un simple antojo. Un claro ejemplo: tu móvil funciona perfectamente pero hay un nuevo modelo que quieres comprar. Un nuevo modelo que cuesta 700 euros, mientras que tu sueldo es de 1.500… ¿Necesidad o capricho? Piénsalo dos veces. Así tu “fin de mes” no comenzará el día 15.

4. Falta de un presupuesto mensual
Es buenísimo tener un presupuesto lo más detallado posible con los ingresos y gastos de cada mes en nuestra casa. Si quieres ahorrar es fundamental conocer en qué gastas más dinero, de qué puedes prescindir, de qué no… verás cómo al tenerlo reflejado por escrito delante de ti hay muchas cosas que podrías recortar (o de las que directamente prescindir).

5. No guardar una cantidad determinada de dinero al mes
Si tienes un sueldo que te permite guardar una parte (aunque sea pequeña, incluso ridícula) es necesario que lo hagas. Te darás cuenta de cómo poco a poco vas a haciendo una montaña granito a granito. ¡Ah! Y esa parte de cada mes no se toca, sólo en caso de emergencia.