1. El primer paso es tener todo en regla, es decir, el pasaporte para viajar fuera de la Unión Europea o el DNI para hacerlo dentro. Parece una obviedad pero hay muchísimas personas que se llevan el susto al llegar al mostrador.

2. Tarjetas de embarque impresas de casa (a poder ser). Muchas compañías te cobran por imprimirte ellos la tarjeta de embarque en el mostrador. Así que asegúrate y llévalas de casa. ¡Más vale prevenir!

3. Estar en el aeropuerto dos horas antes para vuelos nacionales, y cuatro para los internacionales. Evitarás correr por los pasillos buscando la puerta de embarque. Ten en cuenta que en el control se suele perder bastante tiempo.

4. El neceser transparente de los líquidos: fuera de la maleta o en un bolsillo exterior. Si lo metes dentro, tendrás que abrir toda la maleta para sacarlos. Llévalos a mano.

5. Evita “abalorios” innecesarios. Vamos, que no es el momento de que te pongas toda la joyería que tienes en casa, pendientes, collares, pulseras… puedes llevarlos, pero mejor en la maleta. Te ahorrará mucho tiempo en el control.

6. La ropa enrollada ocupa menos y no suele arrugarse en exceso.

7. Mejor zapato plano y sin hebilla. ¿Por qué? Cuando llevamos botas o zapatos con parte metálica, nos obligarán a descalzarnos y ponernos esos “calcetines de papel”. Tiempo perdido de forma innecesaria.

8. Prepara una “carpeta de viaje”, esto es, una pequeña cartera o estuche donde vayan los billetes, el DNI y los papeles necesarios para tu viaje. Hacerlo te permitirá tener todo junto y a mano. Eso sí, tenlo vigilado en todo momento.

9. El cambio, mejor en tu sucursal habitual. Te evitarás largas colas en las cajas de cambio del aeropuerto.

10. Evita facturar a no ser que sea totalmente necesario. Pasar por el aeropuerto se hace mucho más sencillo tanto a la llegada como a la salida del vuelo si no tienes facturada ninguna maleta.