Hacerse el muerto: Chuck Lamb, más conocido como “el hombre cadáver”, lleva desde 2005 posteando fotos de él en estado de defunción en su página web. ¿Sus razones? Este hombre casado y con 6 hijos siempre quiso ser actor. Hasta la fecha ha acumulado 32 millones de visitas.

Aparecer de fondo en televisión: es una obsesión más generalizada de lo que se cree. En EE UU el más famoso es Paul Yarrow. Ha aparecido en todas las cadenas en un segundo plano mientras se graba un suceso. En España tenemos nuestra versión, el Mocito Feliz.

Regalar dinero a desconocidos: en España se hizo famoso el sujeto que dejaba una cantidad de dinero en la calle y publicaba en su perfil de Twitter acerca de su ubicación. Parece que a alguien le sobra el dinero.

Almacenar botellas de leche: este chico es Paul Luke, y es un amante de la bebida láctea. Posee más de 10.000 botellas del fermentado líquido que según Luke espera sean expuestas en una galería.

Demandar: este trámite tan desagradable es la afición de Jonathan Lee Riches, que tras salir publicado en el Libro Guiness de los Récords, demandó a la compañía por usar sus datos sin permiso. Entre sus denunciados está Nostradamus, la torre Eiffel o Britney Spears. Parece molestase fácilmente.

Tejer pechos de lana: la señora Audrey Horncastle vive en Brighton y tiene 84 años. Su hobby preferido es tejer pechos de lana. Les hace la forma idónea y los dona al hospital para que sean usados como mamas de prueba a la hora de dar leche. Almacena más de 100 en menos de 3 años.