Hacer ejercicio
No necesita que sea muy intenso o en gimnasio, ya que basta con que el cuerpo se despierte y entienda que le queda por delante una jornada laboral intensa. Un paseo a paso acelerado con la mascota o una cinta en casa podría ser la actividad perfecta.

Planificar la jornada con una agenda
Es importante el hecho de que las horas del día estén estructuradas, ya que nuestro rendimiento va a depender de ellas. Ver cuándo podremos disfrutar de un rato libre con los pequeños o escaparte al cine es igual de importante que hacer un tedioso informe mensual.

El desayuno es la comida más importante, valórala
Nutrir nuestra mente como nuestro cuerpo se consigue con una buena dosis de energía al despertar. Para que la agenda no se nos caiga encima se hacen necesarias dosis de potasio o hidratos para quemar a lo largo del día. Unos huevos o un plátano con un té son el menú perfecto.

Empezar con lo que menos nos gusta
La energía va desgastándose a lo largo de la mañana, y así, comenzar con la parte menos preferida de nuestras obligaciones nos ayudará a finiquitar las última horas con mayor facilidad.