1. Motivación diaria. Seguramente los objetivos que te marques no sean realizables a muy corto plazo así que deberás insistir día a día para lograr alcanzarlos. Motívate cada día para llegar hasta el final.

2. Cree en ti mismo. Si crees que puedes, podrás así que no seas culpable de tu propia caída y empieza a pensar que eres lo suficientemente capaz de conseguirlo.

3. Repite tus objetivos como un mantra. No pierdas de vista tus metas y ponte recordatorios vistosos para recordártelo día a día. Que tu motivación no desaparezca.

4. Mide tus objetivos de manera adecuada. La organización es vital para conseguir completar tus tareas así que crea tu propio sistema para poder medir el progreso de cada uno de los proyectos que decidas comenzar.

5. Pide ayuda. Sentirte apoyado por los que te rodean te ayudará a conseguir lo que te propongas. Tu entorno te dará ánimos cuando sientas que no puedas más.

6. No creas en soluciones mágicas. Los manuales que prometen resultados milagrosos no suelen hacer realidad tus objetivos, por mucho que cumplas sus premisas. No inviertas en herramientas que no funcionan si no que conviértete en tu propia fuente de motivación para conseguir tus propias metas y recompensa tus logros poco a poco.

7. Simplifica. Planificar aquellas acciones que debes ir haciendo poco a poco te ayudará a completarlas y a dedicar el tiempo necesario para cada una de ellas.