1. Apunta en un papel todo lo que quieres mejorar y tenlo siempre a la vista
Es una buena técnica para que jamás te olvides de todo eso que quieres cambiar ahora que has desenvuelto el nuevo año, porque parece que según pasan los meses, esos propósitos tan idealistas se diluyen en el calendario. Haz una lista realista, que sepas que realmente puedes cumplir, y ponla en tu habitación o en la entrada de tu casa, en tu despacho o en tu nevera. Allí donde sepas que la verás cada día.

2. Piensa y apunta los beneficios que te reportará cambiar esos hábitos
También puedes hacerte una pequeña lista que te motive algo más, es decir, una lista que te recuerde todo lo que puede mejorar tu vida si rompes para siempre con esos hábitos tan dañinos. Por ejemplo, apunta todo lo que sentirás si logras dejar de fumar, o si consigues hacer una vida más sana. ¡Lo bien que te sentirás si lo consigues no tiene precio!

3. Rompe de forma definitiva con todo lo que te haya hecho daño
Es el momento de dejar atrás a las personas tóxicas, a esos que te han hecho el 2014 un año amargo… ¡Rompe! Sin contemplaciones y sin excusas. Hazlo de una manera cordial y pacífica, sin “malos rollos” ni enfados, pero de una forma definitiva. Si lo haces, éste año nuevo va a ser muchísimo mejor, ya lo verás.

4. Empieza por lo más sencillo y continúa de forma progresiva y ascendente
No te propongas un cambio radical de un día para otro: empieza poco a poco, con cosas más sencillas o con pequeños pasos que te guiarán a eso que deseas realizar. Tómate las cosas con calma, porque ir lento pero firme es lo que realmente conduce al éxito.

5. Apuesta firme por aquello que quieres lograr y hazlo en público
Si apuestas por algo, hazlo realmente, no abandones. Y una buena forma de complicarte a ti mismo ese abandono es comprometiéndote en público. Es una excelente manera de ejercer un poquito más de presión y que tirar la toalla sea más difícil.