1. No sermonear. Proporciona argumentos realistas con paciencia y tranquilidad, no trates de convencer ni presionar a nadie para que te siga sin dar ninguna razón.

2. Entender todas las propuestas. Probablemente haya personas que no estén de acuerdo con tu forma de organización o con la manera de llevar el proyecto así que déjales tiempo para que ellos mismos analicen si realmente eres, o no, un buen líder.

3. Rebatir con educación. Como líder puedes ir en contra de una idea, pero una cosa es explicar porqué una propuesta no se puede realizar y otra muy diferente es atacar a la persona que la propone.

4. Mantener la calma. El control de tus emociones sólo está en tu poder, así que debes conseguir canalizarlas y utilizarlas en tu favor de forma positiva.

5. Simplificar. La complejidad es un problema para el entendimiento entre el equipo. Explica las cosas con frases sencillas, simples y rápidas.

6. Aprovechar las virtudes de todos tus miembros. Las aptitudes de tus compañeros puede ayudaros a conseguir un proyecto inigualable. Conoce a tu equipo para sacar lo mejor de ellos.

7. Comprender la naturaleza humana. Conseguir canalizar la opinión de los miembros de tu proyecto es una tarea complicada. Deja que cada uno aporte sus opiniones y saca las conclusiones a su propio ritmo. Evita enfadarte e imponer tu opinión.

8. Tener capacidad de comunicación. Tan importante es que tus ideas sean buenas como poder hacerlas llegar al resto. Si no crees en lo que dices tus compañeros tampoco lo harán.

9. Repetir las ideas. Insiste en tus argumentos de forma clara y sencilla, no esperes que los demás tengan que preguntarte.

10. Escuchar. Cada persona tiene sus razones así que trata de escucharlas y entenderlas para mejorar y trabajar en equipo. Todos tenemos nuestra propia visión personal.