1. Es complicado pedir ayuda
Es algo extrapolable a cualquier persona independientemente de su cargo. Pero para una que tiene a otras muchas a su cargo y que se encuentra en la cúspide de un negocio, aún más. Muchos empresarios o líderes de empresas tienen que tomar muchísimas decisiones por sí mismos aun sin tenerlo demasiado claro, decisiones muy relevantes que cambian el rumbo de su empresa. Y en su caso no pueden pedir ayuda a un compañero, tienen que dar el paso.

2. La mayoría trabajan muchísimo más de lo que sus empleados piensan
El concepto “jefe” está asociado muchas veces con el hecho de llevar una vida mejor que el resto de los empleados. Sin embargo, muchísimos responsables de empresas trabajan más horas que sus trabajadores. Los fines de semana o su tiempo libre están pendientes el email y del teléfono y para ellos es mucho más complicado desconectar.

3. Las responsabilidades quitan el sueño
Es más complicado desconectar y con ello, conciliar el sueño. Tener una empresa o dirigirla supone una grandísima responsabilidad que el resto de empleados no tienen en esa medida. Hacerlo le quita el sueño a más de uno, y es algo que sólo el que lo ha vivido lo entiende. Los puestos de trabajo y, con ello, el devenir de muchísimas personas, están en sus manos.

4. Coordinar un equipo es una tarea dificilísima
Poner de acuerdo a más de dos personas ya es una tarea complicada que va en aumento cuando ese número crece. Es algo que pocas personas valoran, pero cuando un jefe coordina el equipo que forma su empresa, está haciendo algo realmente valioso.