Tras publicar su intención de añadir vino, cerveza y opciones tecnológicas avanzadas a sus clientes, Howard Schultz, consejero delegado de Starbucks, ha propuesto recientemente ofrecer la opción de servir comida a domicilio. Desde luego, no nos encontramos ante una estrategia de expansión atípica, sino que se trata de algo de lo más común. Y es que en “los servicios a domicilio” se haya todo un mercado cada vez más potente.

En gran medida, ha sido el estrés y la falta de tiempo los causantes de este fenómeno ya que hoy en día no disponemos del tiempo suficiente para poder elaborar siempre nuestra propia comida. De hecho, en palabras del consejero delegado de Starbucks, se trata de favorecer una de las características que más se valora actualmente: la comodidad. De esta manera, facilitan el consumo al cliente ya que no se tiene que desplazar hasta el local para poder comprar lo que necesite. Pero, ¿siempre es rentable?

Para saberlo tenemos que tener en cuenta en qué posición se encuentra nuestro negocio con respecto a los clientes: especialmente hay que saber qué imagen tienen de nosotros. No todo se valora igual y no todo se asocia de la misma manera. Por lo tanto, hay algunas cosas que preferimos tener que ir nosotros a comprarlas mientras que otras decidimos que sea la propia empresa la que nos la traiga a casa. Por ejemplo: Telepizza supo asociar el concepto de su producto con la venta a domicilio desde el principio. Esta empresa ofrece una calidad en sus productos que es fácilmente reconocible por todos los clientes.

Sin embargo, Starbucks no ofrece esta posibilidad a cualquier persona, sino que tiene que pertenecer a su programa de fidelización. Además, el pago de los productos demandados también se hará a través de la aplicación móvil por la cual se realiza el encargo. En un principio, se realizarán pruebas en Portland y en Europa para saber cuál es el rendimiento de dicha app, pudiendo abrirse a nuevos mercados en un futuro. Sin duda alguna, se trata de una gran idea que, aunque no sea completamente innovadora, sí lo es dentro de la propia empresa y, sobre todo, para los propios consumidores.