1. Enfádate, da un golpe sobre la mesa
Hay que hacerlo en determinados momentos de nuestra vida. Es algo necesario para poder continuar de una forma “sana”. Quizás peques de bueno, de aguantar, de callarte… pero eso, tarde o temprano, acabará explotando. Antes de que sea de una forma inadecuada, es mejor que expreses tu malestar, que digas “hasta aquí hemos llegado”. Verás que es necesario y muy beneficioso para tu salud mental.

2. Piensa en ti mismo
Pensar en los demás es maravilloso. Pero hay momentos en los que hay que pensar en uno mismo: cuando has de tomar una decisión relevante para tu vida, cuando te encuentres mal, cuando necesites un descanso… piensa en ti. Si lo haces y aprendes a valorarte y quererte, no sólo te sentirás mejor tú, también lo notarán todos los que te rodean.

3. No escuches
Hay personas o momentos en la vida en los que es mejor no escuchar. Personas que quieren intoxicarnos, personas que sólo transmiten negatividad, o aquellas que quieren dirigir tu vida a su antojo. Momentos en los que necesitas ser tu quién forje su propia opinión, quién tome una decisión. Desconecta, haz oídos sordos y haz exactamente lo que dice el punto 2: piensa en ti mismo.

4. Termina una relación
Puede parecer algo malo, algo doloroso. Pero a veces acabar con una relación, ya sea de amor, de amistad o de trabajo, puede ser la mejor decisión que tomemos en nuestra vida. Cuando tengas que hacerlo lo sabrás. Y una vez hecho te sentirás genial.

5. Llora
Llorar no es necesariamente malo. Puede ser un gran desahogo, una buenísima vía de escape. Cuando lo necesites hazlo, te sentirás muchísimo más liberado y tranquilo. Es bueno aprender a expresar los sentimientos.