1. Un factor positivo. La tensión no tiene porque ser sinónimo siempre de algo negativo, en su justa medida cierto grado de estrés nos impulsa a ser más productivos y a mejorar nuestro estado de ánimo. Lo importante es saber controlarlo.

2. Distintas maneras de afrontarlo. Cada persona es distinta por lo que no todos sienten ansiedad por las mismas situaciones. Hay gente que tiene mayor control sobre ciertas emociones por lo no se debe generalizar, al contrario, hay que saber como afecta a cada uno.

3. Un sentimiento a vencer. Aunque la situación actual puede hacer sentir un plus de nerviosismo todo está en la mente y, por tanto, se puede combatir. Para poder controlar el estrés es necesario tener una organización que permita hacer frente a los problemas según su orden de importancia. Gestionar las situaciones por su trascendencia consigue que al final, poco a poco, se alcancen todos los objetivos.

4. Una lucha agradable. Hoy en día existen muchos ejercicios que ayudan a reducir la tensión de manera divertida. Buscar tiempo tras la jornada laboral para realizar actividades creativas como escuchar música, pintar o dibujar pueden ayudar a relajar la mente, además de las típicos métodos como la meditación o el yoga. Durante las horas de trabajo es importante hacer pequeñas paradas para poder descansar y ver las cosas con más perspectiva. De todas formas no hay un método universal para liberar estrés pero tener tiempo libre para la vida personal es un factor vital.

5. Mens sana in corpore sano. Una alimentación sana es clave para que el cerebro pueda trabajar de forma correcta. Es vital incluir en la dieta frutas y verduras que proporcionan al organismo los azúcares y nutrientes para que funcione perfectamente.