1. Comienza explicando el porqué de tu crítica.
Seguro que te han criticado muchas veces, pero pocas serán las que esas críticas te hayan servido para algo. Pocas veces habrás aprendido. Pues bien, si quieres aportar algo valioso a la otra persona, has de comenzar explicando claramente el porqué, el fundamento de tu crítica. Es decir, dónde crees que ha fallado, qué ha podido mejorar… hazlo de la forma más concreta posible.

2. Da razones que sean realmente válidas y aceptables
No vale con decir: “a mí no me ha gustado”. Obviamente cada uno tiene su opinión y su valoración al respecto de todo, pero tu gusto no es razón “sine qua non” para criticar. Si no vas a aportar razones válidas más allá de tu propio criterio personal, mejor no digas nada.

3. Aporta la alternativa que crees mejor, pero sin imponerla
A toda crítica tiene que seguirle un consejo, una alternativa. Algo que pueda aportar a la otra persona un punto de vista distinto. Por supuesto y al igual que en el punto anterior, debes sustentar tus ideas en una base razonable y lógica.

4. Sé respetuoso y agradable al hacerla
Es importantísimo el tono que uses para hacer la crítica, además de las formas y el vocabulario. Has de ser lo más respetuoso posible, porque puede que a la otra persona no le sienten demasiado bien las críticas.

5. Por supuesto, y por último, acéptalas de buen grado cuando te las hagan a ti
Aceptar las críticas de buena manera es una gran baza que tenemos ganada en nuestra vida. Las críticas constructivas pueden abrirnos los ojos ante cosas o situaciones de las que no éramos conscientes. Escucha, reflexiona y aplícalas si es necesario.