1. Dedica un día plenamente a tu familia
Al menos un día por semana tiene que ser exclusivamente para tu familia, para tus amigos. Aprovecha para hacer todo lo que no puedes el resto de la semana: salir a comer fuera, a pasar el día en el campo, cenar con los amigos, ir al cine… pero que éste día sea “sagrado” y no prescindas jamás de él por trabajo.

2. Lo mejor que puedes hacer es: cada cosa a su tiempo
Intentar conciliar dos cosas equidistantes al mismo tiempo no sólo es complicado, también un error. Si hablas por teléfono, por redes sociales, por Whatsapp en el trabajo continuamente con tu pareja, hijos, amigos… ni les atenderás como es debido, ni realizarás tu trabajo de una forma correcta. Cuando salgas del trabajo desconecta por completo y céntrate en ellos. Y viceversa.

3. Cuando llegues a casa: ¡llama!
Seguro que cuando llegas a casa tienes un rato dedicado a tumbarte en el sofá, a ver la televisión, a leer, a tomar algo… aprovecha esos momentos de relax para preocuparte por tu familia o amigos. Llámales, hazles saber que estás ahí y te acuerdas de ellos. Es el momento perfecto del día.

4. Apunta cada uno de los días importantes de las personas que quieres
No dejes que se te pasen cumpleaños, fiestas, quedadas… igual que apuntas tus reuniones o proyectos importantes, ¿qué hay más importante que la familia? Tienen que ocupar siempre un lugar predilecto en tu agenda.