1. No intentes dar todo el primer día, el deporte es evolución y superación personal. Si te fuerzas por encima de tus posibilidades en los primeros días de entrenamiento puedes sufrir lesiones (por lo hablar de las horribles agujetas que tendrás, claro)

2. Aunque lo cierto es que tener agujetas al principio es algo prácticamente inevitable y lo peor es que no hay ningún remedio que sea, digamos, milagroso, para olvidarnos de ellas. Así que lo mejor es que al menos salgas a caminar para ir eliminando esos pequeños “cristalitos” que se forman en nuestro cuerpo.

3. Hazlo poquito a poco, poniéndote metas nuevas cada día y esforzándote un poco más para conseguirlas. Poco a poco irás motivándote y enganchándote porque te sentirás cada vez mejor y más capaz.

4. Es también importantísimo que tengas una buena hidratación y una buena alimentación antes y después del ejercicio físico. Empieza a beber más agua, a alimentarte con carbohidratos unas horas antes de salir a hacer ejercicio… ¡Lo vas a notar!

5. Si al principio te cuesta puedes unirte a uno de los muchísimos grupos por ejemplo de running que hay en muchas ciudades. No sólo te obligarás un poco más a salir, también conocerás gente nueva que te motivará a seguir haciéndolo.

6. Sobre todo al principio hacer ejercicio todos los días no es bueno, porque pasas de cero a cien en un espacio demasiado corto de tiempo. Deja un día o dos hasta tu siguiente entrenamiento, de tal forma que tu cuerpo se vaya habituando poco a poco al ritmo.