Uno de los restaurantes más prestigiosos de los Emiratos Árabes, el Lootah Premiun Foods ya se ha hecho eco de esta tendencia y ha encargado 26.000 botellas de Lussory Gold. Otro clásico, el famoso Bystro ya ofrece en su menú una extensa variedad de cocktails utilizándolo y ofrece la botella por 150 dólares. Su propietario, Josh Bensoosn, asegura que Lussory Gold es una excelente alternativa para aquellas personas que no pueden beber alcohol y que combina mejor con un filete que un refresco.


Ostentación y lujo son las señas de identidad de la ciudad más famosa de los Emiratos y no podía faltar en sus bebidas. El hecho de consumir oro está ya por encima de la cotidianeidad -para muchos- de llevarlo puesto. Más allá de la moda del vino sin alcohol, que ya cuenta con muchas variedades, Lussory Gold ofrece glamour y exclusividad en cada copa. Además, se le puede considerar un producto de precio asequible en comparación con otros que siguen la misma línea. Una botella de Château d’Yquem de 1811 – también llamado oro líquido- fue vendida por 11.000$ en 2011 alcanzando un premio Guinnes.

Pero beberse el lujo parece que no atrae demasiado a los occidentales. A pesar de haberse convertido en todo un éxito en Dubai los resultados de las exportaciones fuera de terreno árabe no son demasiado optimistas. Sin embargo en Estados Unidos hay quien le quiere dar una oportunidad, Joe Camper, sommelier del bar Boulud (Boston), cree que Lussory Gold es una forma de reinventar el vino espumoso.

Puede que el futuro no esté en beber para sentir los efectos del alcohol sino en hacerlo para sentirse poderoso.