El runrún de que las nuevas generaciones son más de compartir que de poseer puede tener su sentido con otras cosas, pero no con un Audi, vehículo que llenará de orgullo a su propietario. El lema del fabricante alemán es “A la vanguardia de la técnica” y puede que, además, haya una consigna extra: superarse a sí misma.

Tuvimos un ejemplo reciente probando la octava generación del A6, una auténtica berlina de lujo el estilo del A8, su berlina de representación–, pero con un diseño más musculado y agresivo que los modelos previos, lo que le imprime una imagen que rejuvenece a su propietario (en eso consiste lo de que “los 50 son los nuevos 30”). Sorprenden, además, sus prestaciones (en realidad, no sorprenden: son las que uno espera, es decir, de sobra para todo), hasta en su versión más escueta (si se puede definir como tal la potencia de 204 caballos del 40 TDI, con motor 2.0 turbodiésel que ofrece 400 nm de par). Nos lo pusieron a prueba de forma imprevista, en un viaje a Portugal, partida y llegada en Oporto.

En un momento determinado, la ruta prefijada en el GPS nos indicaba girar por una salida a todas luces imposible para un vehículo de (casi) cinco metros de largo (ligerísimamente más largo, ligeramente más ancho y apenas dos milímetros más alto que la versión anterior del A6). Lógicamente, no le hicimos caso, teniendo que soportar durante los siguientes cinco minutos órdenes sintetizadas de voz que insistían e insistían en volver atrás.

Sin tenerlas todas con nosotros, regresamos al punto descartado y con temor reverencial a estropear algo entramos por ese estrecho y empinado camino, que uno sólo se atrevería a probar con un coche viejo y destartalado, pero ¡voilá! los temores eran infundados. El vehículo lo admite todo: de bajada y de subida (repetimos exactamente el mismo recorrido de salida), doblando curvas increíbles sin tener siquiera que hacer uso del eje trasero direccional (opcional) y manejándose, en realidad, por las estrechísimas callejuelas de un pueblo como si de un compacto se tratara, algo que, en ciudad, se agradecerá a la hora de aparcar en la calle o de maniobrar en un aparcamiento estrecho. En carretera, la comodidad está garantizada, pudiendo optar a cuatro sistemas de suspensión que no suben en exceso el precio del vehículo.

La extraordinaria habitabilidad y la perfección de acabados habituales en Audi vienen de serie. Mucho de lo nuevo llega en forma de tecnología: conectividad con dispositivos móviles y a internet –con un sistema operativo tan intuitivo como los de los teléfonos inteligentes de última generación–, y hasta 39 sistemas de asistencia a la conducción: desde el ya habitual para la conducción en atascos, hasta el asistente de cruce, que aplica la intensidad de frenada necesaria si se detectan objetos inesperados cruzando por delante del vehículo.

Otra de las versiones probadas cuenta con un habitáculo de conducción completamente digital, lo que significa que apenas existen botones o ruedas de dial en la consola central. La pantalla de serie es de 8,6 pulgadas, aunque en la segunda versión probada se contaba con otra más, de 10,1 pulgadas, en donde se encontraban el navegador, los ajustes del vehículo, el teléfono o la música (por cierto, provisto de un sistema de altavoces 3D de Bang & Olufsen). En la pantalla pequeña se habían incorporado, en la versión probada los controles de climatización, tanto de temperatura y fuerza de los ventiladores, como de la calefacción de los asientos.

Las primeras unidades del A6 han llegado a España, pero son las más potentes del modelo: el diésel 50 TDI (de 3.0 litros, con 286 caballos y un par de 620 nm y un consumo medio homologado de entre 5,6 y 6,8 litros a los cien kilómetros, y un coste de 64.580 euros o 67.580 con cambio Tiptronic Sport o Design), y el 55 TFSI (3.0 con 340 caballos y un par máximo de 50 nm y consumo homologado entre 6,8 y 7,1 litros, a un precio de 69.580 o 72.580 euros, si se escoge el cambio S tronic Sport o Design). Las versiones más económicas (gasolina de 245 caballos y diésel de 204) bajarán los precios hasta 56.500 euros.