Sus inicios
El 6 de junio de 1933 se proyectaba la primera película en un autocine. Un cartel rotulado con las letras “Toda la familia es bienvenida, sin importar lo ruidosos que sean sus niños” incitaba a venir tanto a padres como a los pequeños de la casa.

Mejor en multitud
Costaba unos 25 centavos por persona y otros 25 centavos por el coche. Era una solución económica para aquellos que no podían acudir al cine y además un entretenimiento con la familia al completo.

Primera película proyectada
Fue la comedia Wives Beware (1933) la que se proyectó por primera vez en un autocine. Fred Niblo, director del filme, supo cautivar al público durante 63 minutos, a la vez que Richard M. Hollingshead estaba revolucionando el mundo del cine.


Entretenimiento ante todo
Muchos autocines empezaron a incorporar algunas zonas de ocio diferentes: desde parques infantiles para poder tener a los hijos entretenidos hasta un servicio exclusivo de comida y bebida.

La comida: lo más rentable
Y es que al igual que ocurre en la actualidad, es de la comida, los aperitivos y de la bebida, de donde más beneficios consiguen obtener. Ofrecían perritos calientes, pizza, hamburguesas, palomitas, refrescos, café, chocolate, dulces y patatas fritas, entre otras cosas.

El sonido a través de la radio
La forma de propagar el sonido se fue modificando lentamente hasta terminar por ser adquirido a través de frecuencias de radio. De esta manera se podía escuchar perfectamente y con un costo mucho más reducido.

La zona más sentimental
El tópico de que las parejas se suelen colocar en la parte trasera del cine o del teatro surgió precisamente aquí. La conocida ‘Lover’s Lane’ atrajo mucho la atención de jóvenes que querían buscar un plan diferente y a precio reducido.

Intento de aumentar sus ingresos
Se pensó en diferentes alternativas ya que para la empresa seguía sin ser más rentable que un cine normal. Entre ellas, proyectar películas censuradas o empezar abrir sesiones diurnas. Todas ellas terminaron fracasando.

Máximo lujo en su máximo auge
Empezaron a intentar diferenciarse unos con otros para ofrecer productos selectos a los clientes. Desde poder escuchar el sonido en el interior del vehículo hasta calentadores individuales para poder acudir en invierno.

Decadencia actual
Comenzaron a perder su éxito y otros muchos dejaron de ser rentables dado los servicios tan caros que ofrecían. De 5.000 autocines que existían a principios de los años 60,