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Un histórico sinónimo de buena cocina

Desde que Hevia abrió sus puertas en 1964 no ha hecho sino mejorar su menú gourmet con propuestas de calidad que siguen garantizando su excelencia..

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Desde sus comienzos, el madrileño restaurante Hevia buscó destacarse con un sofisticado y revolucionario estilo de restauración gourmet que incorporase los mejores sabores nacionales e internacionales. Filosofía que, con los años y cambios generacionales, se ha ido consolidando hasta hacerse sinónimo innegable de calidad en el producto y de excelencia en la elaboración y el servicio. Actualmente, los hermanos Ismael y Fernando quieren dejar patente ese compromiso recordando en su carta algunas de las recetas históricas (y casi inamovibles) que les han caracterizado.

La propuesta gastronómica también se ha ido adaptando a los gustos y exigencias del nuevo siglo; eso sí, sin perder de vista su impronta y especial esencia. A los clásicos platos –callos a la madrileña, revuelto de tuétano con trufa negra, tronco de bonito escabechado en salsa de perdiz o tortilla española con callos– se suman también recetas fuera de carta que reivindican el producto de temporada: boletus de Canencia, crema de calabaza trufada con huevo poché, alcachofas rellenas de rabo de toro, ostras gallegas o la borraja con foie… Platos que enamoran por la vista y enriquecen el paladar. Además disponen de una rigurosa selección de piezas maduradas de carne roja, mariscos y pescados servidos a diario. En la barra los pinchos siguen siendo los reyes en su amplia variedad. La carta de vinos cuenta con más de 200 referencias (nacionales e internacionales) que también dice mucho de una historia familiar con auténtica solera.

Los negocios se cierran en las mesas de Hevia a la más alta escala . Y los apretones de manos cimentan acuerdos que, entre platos del más alto nivel, siempre saben mejor.