Aunque no lo sepas, puede ser que tu rutina y tu actitud no te estén haciendo un gran favor. Si quieres ir celebrando tus logros, empieza por darle la vuelta a todos estos puntos. Los triunfos irán apareciendo en tu vida si sabes cómo llegar a ellos.
1. La indecisión
Muchas veces no tener la capacidad de elegir una opción es peor que escoger el camino equivocado. Es un síntoma muy común cuando no se tienen claros cuáles son los objetivos a perseguir. El miedo a lo que pueda pasar se apodera de ti y hace que no tengas rapidez para tomar una decisión.

2. No tienes una estrategia
Has dejado pasar el tiempo y no has planificado cómo actuar en determinadas situaciones. Careces de las estrategias necesarias que guíen tu modelo de negocio y te ayuden a tener seguridad en tus actos.

3. Crees que ya lo has hecho todo
Has llegado a un punto en el que te has acomodado. No te interesa seguir aprendiendo y adaptarte a las nuevas tendencias del mercado. Esto hará que, a la larga, te quedes atrás y tus decisiones no tengan la fuerza con la que siempre han contado.

4. El exceso de dependencia
Siempre te has rodeado de un equipo de profesionales que te han sabido aconsejar y te han dado la solución a los problemas. Está bien contar con expertos pero te falta tener la autoridad y la firmeza suficiente para defender tu postura y crecer por ti mismo.

5. La pereza siempre aparece
Es difícil ir cosechando éxitos si no muestras el esfuerzo necesario para conseguirlos. Te falta motivación para luchar por nuevas iniciativas e intentar destacar en el mercado. Eres una persona descuidada que se ha anclado en el pasado y espera que los resultados lleguen por sí solos.

6. Te rindes con facilidad
Si crees que algo no va a salir bien, ni lo intentas. Crees que no merece la pena implicarte en un proyecto con el que quizás no obtengas los beneficios esperados. Con esta actitud te estás poniendo barreras para poder triunfar en otros sectores o ampliar tus conocimientos.