1. No dejas de mirar el email o consultar el smartphone al salir del trabajo
Sales del trabajo solo de forma física, porque tu mente y tus manos siguen metidas en tus proyectos y tus cosas pendientes. Tienes tu smartphone todo el tiempo entre las manos, mirando el mail, haciendo llamadas, poniéndote en contacto con clientes… no sabes lo que es desconectar, así que cuidado, puede que estés frente a una adicción a tu trabajo.

2. Trabajas o adelantas trabajo en fin de semana
No es necesario que lo hagas, pero tú trabajas en fin de semana, adelantas trabajo semanal o gestionas distintas relaciones con clientes. ¡Para! Aprovecha tu tiempo libre y deja de lado el trabajo hasta el lunes.

3. Antepones tu trabajo a tu vida familiar /personal
Este es uno de los peores síntomas que denotan que tienes una relación enfermiza con tu trabajo. No hay nada peor que anteponer tu trabajo a tu familia, a tus amigos o a tu pareja. Lo primero es lo primero, y si estás comenzando a dejar de lado cosas que antes te importaban, rectifica lo antes posible.

4. Hablas de trabajo a todas horas
Da igual con quien quedes, tu tema de conversación central es el trabajo y tu vida laboral. Hay cosas más importantes cuando estás fuera de tu puesto, así que escucha a las personas que están a tu alrededor y participa de una conversación variada y normal.

5. No delegas bajo ningún concepto
Por último, este puede ser otro síntoma de tu adicción al trabajo. Aunque no puedas más y a tu día le falten horas, no delegas por nada del mundo. Tienes que comprender que hay gente que estará encantada de echarte una mano y que debes por tu bien delegar trabajo en personas de confianza.

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