1. Te encuentras desmotivado y sin ganas
Pasan las horas, los días, las semanas… y no encuentras metas, objetivos o motivaciones a las que agarrarte. Ir al trabajo se convierte en algo no malo, sino tedioso y aburrido. Ese no es tu sitio.

2. Tus ideales no concuerdan con los de la empresa
Es otra evidencia que muchas personas pasan por alto y no tienen en consideración. Sin embargo para otras puede ser un gran bache en su carrera profesional, ya que nunca encuentran apoyo ni punto de inflexión con su empresa. La ideología de la misma o su forma de actuar en ciertos ámbitos o sentidos no concuerdan con su “modus vivendi”.

3. No evolucionas
Tu trabajo te gusta, pero con el paso del tiempo te estás dando cuenta de que sigues exactamente igual que cuando comenzaste. No evolucionas profesional ni personalmente en tu empresa, y eso es un signo alarmante que puede indicar que quizás no estás en el negocio adecuado. Busca otra empresa que sepa reconocer con evolución e interesantes proyectos tus muchísimas capacidades profesionales.

4. No te valoran por mucho que hagas
Te esfuerzas, eres constante, puntual, respetuoso, buen compañero, trabajador. Mil y un buenos adjetivos que de nada te sirven, porque sientes que sólo se te reconocen tus “meteduras de pata”. ¡Espabila! Habla con tu jefe y házselo saber, porque quizás en otra empresa si sepan valorarte como mereces.

5. Te sientes capaz de hacer muchísimo más de lo que haces realmente
Por último, un signo de lo más evidentes es esa sensación de que eres capaz de hacer muchísimo más de lo que has hecho hasta ahora. Estás haciendo nimiedades o cosas sin importancia en comparación con tus capacidades o estudios.