1. Ojo a quién salta (en la piscina)
¡No todo es el mar! La brisa marina, la paella a pie de playa y las olas están muy bien, pero no desprecies una piscina jamás y menos en pleno agosto en la ciudad. Infórmate de las piscinas municipales que tienes cerca o no tan cerca (el tráfico es mínimo y llegarás en seguida a cualquier sitio). Hay muchísimas opciones también en la montaña: piscinas naturales como las de Cercedilla o Rascafría, ríos, pantanos que permiten el baño como el de San Juan… Por mucho que estés en la ciudad, quien no se “remoja” es porque no quiere.

2. Plan de cine + estrellas
¿Algo mejor que un plan de cine de verano? En ciudades como Madrid en las que esta tradición veraniega se estaba perdiendo, ha vuelto con más fuerza que nunca (los cines Doré, Renoir, Conde Duque…). Normalmente las entradas son más baratas que las de un cine normal y puedes volver a ver tu película favorita con un techo de estrellas. ¡Nadie le dice “no” a unas palomitas en una noche de verano al aire libre!

3. Conciertos veraniegos
Es otro “planazo” de verano, la época por excelencia de festivales y conciertos. Muchos apenas duran un par de días, así que puedes hacer una escapada que te ayudará a cambiar de aires y pasártelo mejor que bien. Si no quieres o no puedes moverte de la ciudad, infórmate porque segurísimo que hay muchos por tu zona. La música en verano suena mejor.

4. Un hueco en el restaurante que tenías pendiente
Otra de las cosas buenas que tiene quedarse en la ciudad cuando todo el mundo se ha ido de vacaciones, es que por fin tienes un sitio para probar ese restaurante que tenías tantas ganas y siempre estaba lleno. Muchos bares y restaurantes se quedan abiertos durante este mes, así que puedes aprovechar y probar los que más te apetezcan, ya que probablemente no tengas problemas con las reservas. ¡Comerás de lo más cómodo y tranquilo!

5. ¡Será por exposiciones!
Eso que no falte. Siempre tenemos alguna exposición pendiente que vamos dejando, un museo al que hace años que no vamos… ¡Es el momento! Tienes seguro muchísimas opciones para elegir y puedes pasar una tarde fresquita (por el aire acondicionado, claro) disfrutando de obras de arte y de la compañía de quién se anime a ir contigo. Tendrás tema de conversación cuando los demás te restrieguen lo bien que lo han pasado en la playa.

6. Practica el terracing
Vale, playa no. ¿Pero terrazas? ¡De eso nos sobra en cualquier lugar de España! El verano es el momento perfecto para salir a tomar algo o a cenar a las mil y una terrazas que tenemos a nuestro alrededor. En invierno lo echarás de menos, así que aprovecha…