1. Cuando salgas del trabajo, ¡desconecta!
Si ya has salido por las puertas de la oficina, apaga el teléfono móvil y olvídate de todo lo sucedido hoy en el trabajo. Deja de darle vueltas o de contarlo a tus amigos, pareja o familia una y otra vez. Lo mejor para evitar el estrés es desconectar lo más posible: puedes ir a tomar algo, a dar un paseo, al cine… cualquier cosa que te distraiga y te anime.

2. Delega en personas de confianza
Puede que tu estrés venga por intentar hacer más cosas de las que eres capaz (básicamente porque el día tiene 24 horas). Bien, intenta delegar trabajo en personas de confianza que estén más libres y puedan echarte una mano.

3. Tómate las cosas con más tranquilidad
Nuestra actitud también es un factor importantísimo. Puede que tengas una mala racha, unos días agobiantes… pero si tu actitud es positiva, optimista y vital será mucho más sencillo que salgas adelante de la mejor forma posible. Tener una actitud negativa ante los acontecimientos sólo los empeora.

4. Aprende a aceptar que no todo puede ir bien
Las cosas no siempre pueden ir como tú quieres. Por eso lo mejor es que seas consciente de ello desde el primer día que comienzas en tu empresa. Tener claro que habrá problemas, pero que con constancia y ganas los superarás, te hará tener gran parte del camino hecho.

5. Detente a pensar antes de hacer o decir nada
Muchas veces el estrés podría evitarse. ¿Cómo? Si te parases a pensar antes de decir “sí” o “no”, o antes de hacer de forma impulsiva eso que ahora tantos problemas te está ocasionando… antes de tomar cualquier decisión en tu empresa, piénsalo bien y sopesa las cosas con criterio. Te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza.