1. Lo básico: elegir el destino
Es el primer paso, pensar dónde vamos a ir. Obviamente hay destinos muchísimo más baratos que otros (no es lo mismo Benidorm que Marbella, claro está) así que si el destino para ti es lo de menos y lo único que quieres es desconectar y disfrutar de los tuyos, busca un destino económico de playa o montaña. ¿Cómo saber dónde alojarte? Mira el siguiente punto.

2. Usa un comparador de hoteles
Actualmente hay comparadores de casi todo, y en este caso utiliza alguno que compare los diferentes alojamientos que hay en la zona que has elegido para tus vacaciones. Basta con introducir el nombre del pueblo o ciudad y te saldrán diferentes hoteles con los diferentes precios que ofertan las webs de reservas. De esta forma, ahorrarás al máximo y no pagarás más cuando puedes pagar menos.

3. Las ventajas de un apartamento/casa particular
Si por el contrario, prefieres el alojamiento de un particular, que sepas que estás eligiendo una opción (por lo general) mucho más económica. ¿Inconvenientes? No vas a “plato puesto”, tienes que recoger y limpiar. Sin embargo la opción de poder comer o cenar en casa, hacen tu viaje algo bastante más económico.

4. Mira detenidamente los vuelos
Si has decidido ir a tu destino en avión (o no tienes más remedio) busca los vuelos más baratos. La web Skyscanner asegura que el precio de los vuelos varía considerablemente en función del mes, día e incluso hora del viaje. Además evitar los fines de semana tiene un gran impacto en el precio del vuelo. Por ejemplo, viaja de martes a martes en vez de sábado a sábado.

5. ¿Puedes elegir vacaciones?
Pues sencillamente, viaja en septiembre. Es el mes más barato del verano para hacerlo, sobre todo la segunda quincena. En la mayoría de lugares de nuestro país el tiempo sigue siendo bueno y evitarás las aglomeraciones. Son todo ventajas.