1. Flexibilidad laboral
No siempre es fácil compaginar los estudios con las prácticas. Los trabajos en grupo o los periodos de exámenes son momentos en los que los estudiantes se ven más apurados a la hora de poder trabajar y estudiar a la vez. Por ello siempre va a estar más valorado cualquier puesto de trabajo que permita tener una mínima flexibilidad laboral para poder “hacer más fácil la vida al estudiante”.

2. Movilidad interna
Las prácticas en las empresas sirven para que los estudiantes se den cuenta de su posible trayectoria laboral. Gracias a las amplias posibilidades que muchas carreras hoy en día ofrecen en cuanto a salidas profesionales, cualquier empresa tiene que tener en cuenta que una mayor movilidad interna va a hacer sentirles más cómodos. De esta manera pueden afianzar sus ganas por seguir en la empresa probando diferentes departamentos o sectores.

3. Retos, retos y más retos
Antes de querer incorporar a becarios a tu empresa piensa una cosa: son estudiantes (o recién graduados) con muchas ganas de comerse el mundo. Por ello no se van a conformar con tener que hacer “el trabajo sucio” que el resto de trabajadores no quieren hacer, sino sentirse como uno más. Rétales dándoles la oportunidad de impresionarte ya que seguramente lo harán.

4. Posibilidad de ser contratados
Aún falta mucho hasta que tengan el trabajo de su vida, pero de momento este lo está siendo. Es su primer contacto con el mundo laboral y quieren que sea así durante un tiempo. La posibilidad de permanecer en la empresa durante un periodo es uno de los mayores deseos de los estudiantes. De esta manera adquirirán mayor experiencia laboral y contactos en el sector que les hará saltar a un escalón superior o a algo más acorde con sus gustos. Ten en cuenta que esta técnica también puede servir como “cazatalentos” y descubrir al trabajador que tu empresa necesita.

5. Recompensas por el trabajo bien hecho
A todos nos gusta que nuestro trabajo y nuestra labor sean reconocidos, pero aún más si estamos en prácticas y tenemos ese terrible miedo de “meter la pata” del principio. De hecho, las recompensas más apreciadas por los estudiantes no tienen que ser siempre económicas (aunque también van a ser bien recibidas), sino que pueden ser meros gestos que hagan que se sientan satisfechos con lo que han aportado, desde la posibilidad de irse una hora antes del trabajo hasta un reconocimiento delante del resto de compañeros.

6. Aprender todo lo posible

La intención principal de cualquier becario es siempre aprender. Aprender aquellas cosas que no han podido adquirir en la universidad o indagar más en cómo poner en práctica lo que ya saben. De lo que se estudia a cómo se trabaja hay siempre un cambio muy importante. Por ello, lo que más van a valorar es que puedan terminar unas prácticas con la satisfacción de haber adquirido unos conocimientos diferentes a los que ya tenían anteriormente.