1. Lleva un pequeño botiquín (por si acaso)
Muchas personas olvidan llevar algunas medicinas para las cosas más comunes: dolores de cabeza, alergias o malestar estomacal. No ocuparán nada en tu maleta y pueden ser de gran utilidad en tu viaje. No dejes que nada te estropee tus merecidas vacaciones.

2. ¡Adiós al jet lag!
Si vas a viajar en avión durante muchas horas, lo mejor es que duermas y descanses. De esta forma evitarás el jet lag y el increíble cansancio que sentirás nada más aterrizar. Si no puedes dormir de forma natural o los viajes te ponen muy nervioso, puedes tomarte un pequeño relajante (no demasiado fuerte) para sobrellevarlo de la mejor forma posible.

3. Verificar el apartamento
Si viajas a apartamento en vez de a un hotel, ¡cuidado! Asegúrate de que es 100% real, es decir, que no es un timo para sacarte el dinero. Desconfía de todos aquellos que no tengan comentarios de anteriores huéspedes, que no estén verificados por la web en cuestión o que te pidan el importe íntegro del alquiler por transferencia bancaria antes de tu llegada.

4. Protege tus maletas en los vuelos
Proteger tus maletas con plásticos, candados o contraseñas te evitará muchos disgustos innecesarios. No son una garantía al 100% pero pueden ayudarte, como también lo hará llevarlas identificadas con tu nombre, apellidos y número de teléfono.

5. Planear (un poquito) las rutas
No hace falta llevar las vacaciones planeadas minuto a minuto porque parte del encanto está en hacer lo que te apetece en cada momento e improvisar estupendos planes. Pero si antes de irte miras alguna guía de viaje tendrás mucho ganado: saber buenos sitios para comer, lugares para visitar o simplemente saber los sitios donde no debes ir (por correr algún tipo de riesgo). Te evitarás sorpresas y no te dejarás nada por ver.