1. “En la sencillez está la belleza”
Deja de lado los papeles ostentosos, de colores, con formas inimaginables o detalles demasiado cursis. Utiliza un papel sencillo, elegante, que permita leer el contenido (que es lo realmente importante) sin ninguna dificultad.

2. Bolígrafo o pluma de color sencillo
No utilices bolígrafos de colores llamativos, lo mejor es ceñirse al azul o al negro (ni siquiera rojo). Además evita hacerlo con rotuladores o con lápiz.

3. Introducir un detalle
Si puedes introducir un regalo, un detalle, una invitación o algo similar, lograrás que el destinatario quede encantado y valore aún más tu nota.

4. Letra cuidada
Es el detalle más importante: una letra cuidada y trabajada. No hace falta que sea la letra más bonita del mundo, cada uno tiene la suya y es parte de la personalidad, pero hazla de tal manera que sea clara, sencilla y sobre todo legible. Esto dice muchísimo de una persona.

5. Hacerla con dedicación
Para escribir una nota que guste, hay que echarle tiempo y dedicación. No vale con poner lo primero que se te ocurra o hacerlo con prisa. Hay que pensar bien qué y cómo escribirlo, incluso hacerlo primero en sucio para estar seguros de que lo que vamos a plasmar está perfecto.