Seamos más de bares o de mesa, hay algo que no podemos negar, y es que los españoles somos de bares. Es casi imposible no serlo ya que hay un total de 183.306 repartidos por todo el país o, lo que es lo mismo, uno por cada 255 habitantes, lo que según los datos de la Federación Española de Hostelería, supone una de las mayores densidades del mundo.

Los bares, además de ser parte de nuestra cultura como el lugar donde compartir penas y alegrías, vibrar viendo jugar al equipo favorito o incluso enamorarse, los bares son motor de la economía española. La hostelería representa el 7,2% del PIB del país y da trabajo a 1,7 millones de personas.

Y si hablamos de bares tenemos que hablar de Coca-Cola. Desde que llegase a nuestro país en 1953, ha tenido siempre un compromiso histórico con el sector. No solo por ser fundamental en su actividad-cerca de 200.000 de sus clientes son bares-, sino por su importante contribución al desarrollo económico del país y por ser punto de encuentro y socialización.

Una Coca-Cola por una peseta

No obstante, para los primeros vendedores de Coca-Cola en España no fue fácil introducir en los bares una bebida que venía de fuera en un país todavía en blanco y negro. Primero daban a probar la bebida a los dueños de los establecimientos y luego trataban de convencerles de las ganancias que podía reportarles el nuevo producto.

Desde aquellos comienzos, Coca-Cola en España ha tratado siempre de crecer de la mano de la hostelería, uno de sus principales compañeros de viaje en todo este tiempo, dándole visibilidad y reivindicando su importancia por su papel económico social.

Tal como recuerda Olave de aquella primera época, “los vendedores regalaban unos boletos a cambio de los cuales, por una sola peseta, podía consumirse una Coca-Cola en un bar. A cambio, Coca-Cola entregaba el género gratis -excepto los envases-a los bares, que tenían como ganancia esa peseta que cobraban”.

Benditos bares

Dentro de este compromiso histórico, 2013 supuso un punto de inflexión. Hasta ese año, y desde 2008, la crisis económica se había llevado por delante 72.000 bares, cafeterías y restaurantes, según estimaciones de la Federación Española de Hostelería. Fue entonces cuando Coca-Cola en España lanzó la emotiva y exitosa campaña Benditos Bares para animar a la gente a volver “al lugar donde siempre somos felices”.

Tras esa famosa campaña vendrían Whatsred, una aplicación gratuita para descubrir los mejores planes de ocio de las ciudades, conectando a los bares con los consumidores, y el primer monumento oficial a los bares. Una escultura en bronce inaugurada en el verano de 2017 en San Bartolomé de Tirajana, en Las Palmas, el municipio español con más bares por habitante.

Ese mismo año, el proyecto Benditos Bares en datos ofrecía una radiografía de estos establecimientos en España, poniendo de manifiesto su importancia en nuestra cultura popular. Sin olvidar la puesta en marcha de la plataforma online Bartalent Lab para mejorar la profesionalización del gremio de los camareros en un país eminentemente turístico.

La apuesta de Coca-Cola en España por la hostelería ha tenido también su reflejo en su oferta de bebidas. Si en 2015 lanzaba en exclusiva para el sector la nueva botella de vidrio de Coca-Cola, en 2017 hacía lo mismo con Royal Bliss, una innovadora gama de mixers, y poco después con la nueva botella de vidrio de Fanta.

Una hostelería responsable

Coca-Cola en España, que aspira a ser referente en materia de gestión ambiental y compromiso con el entorno, ha desarrollado también iniciativas de apoyo a la hostelería en este sentido.

Entre ellas destaca Hostelería #PorElClima, una plataforma que, dentro de la Comunidad #PorElClima, busca ayudar a bares y restaurantes a ser más sostenibles con consejos, herramientas y buenas prácticas; dar visibilidad a aquellos que actúan frente al cambio climático y crear concienciación medioambiental en el sector.

Suya es también la creación, con criterios de ecodiseño, de una nueva línea de terrazas sostenibles realizada con materiales reciclables y fabricadas con procesos energéticamente eficientes.

Los bares. Pasado, presente y futuro. En un ejercicio de memoria, sería imposible entender España sin ellos, pero tampoco la hostelería sin Coca-Cola ni Coca-Cola sin la hostelería. Una historia compartida y un compromiso histórico con mucho recorrido aún por delante.