1. Detente a pensar el tiempo necesario
Normalmente las dudas que nos surgen en nuestro día a día en la empresa no tienen que ser resueltas de un minuto a otro. Bien, si tienes una duda en mente primero párate a pensar y no preguntes de forma precipitada. Probablemente la respuesta es más sencilla de lo que crees, y si preguntas una obviedad (algo de lo que posteriormente serás consciente) vas a parecer poco profesional y también un poquito vago.

2. Fíate de tu instinto
No siempre será así, pero en ciertos momentos a lo largo de tu carrera deberás arriesgar y fiarte de tu instinto. Muchas veces no habrá nadie que pueda resolverte una duda o decirte qué has de hacer, y serás tú el que tendrá que tomar la decisión. Tu instinto puede ser un gran consejero.

3. Busca en tus archivos o en Internet
Quizás obtengas la respuesta que buscas simplemente buscando en Google (para temas técnicos o dudas de menor calado), o en tu bandeja de entrada del mail. Si recuerdas que en algún momento te explicaron cómo hacer lo que ahora te inquieta, busca entre tus mails, archivos o documentos. Puede que ahí esté la explicación que un día te dieron y hoy… se te ha olvidado.

4. Usa la lógica
Parece una obviedad, pero muchas veces estarás tan obcecado en encontrar la solución que no verás que la tienes delante de ti. Usando la lógica y pensando detenidamente te darás cuenta de que la mayoría de las dudas que te surgen se solucionan así.

5. En última instancia: mejor a un compañero
Es decir, si sigues dudando sobre qué debes hacer aun habiendo hecho todo lo anterior, mejor pregunta a un compañero de trabajo que pueda echarte una mano antes que a tu jefe (a no ser que sólo él pueda resolverte tu duda).