1. Planifícate correctamente
Lo mejor para no agobiarse y hacer las cosas bien es tener las cosas lo más (y mejor) planificadas posible. Haz un pequeño planning (modificable según imprevistos) de las cosas importantes que tienes que hacer esa semana y específica a poder ser día y hora. De esta forma no te dejarás cabos sueltos en la semana.

2. Prioriza
Por supuesto, no es suficiente con planificarse, para hacerlo debes tener en cuenta tus prioridades. Atender a ciertos clientes importantes, comprar material que falta, solucionar problemas… Identifica qué es lo más urgente y establécelo como una prioridad en tu semana.

3. Delega
Quizá uno de los grandes motivos de tu estrés y presión sea que estás intentando hacer más cosas de las que eres capaz. Aprende a delegar en empleados y personas de confianza, que seguro harán todo perfectamente.

4. ¡No siempre puedes estar disponible!
Seguro que te ha pasado mil veces: estás haciendo algo importante y tu teléfono no para de sonar. Aprende a que no siempre puedes estar presente, tienes que tener tus momentos de trabajo exclusivo y centrado en lo que haces.

5. Haz las cosas de una en una
Intentar hacer varias cosas a la vez es de todo menos relajante y productivo. Lo mejor es hacer las cosas cada una en su momento, y hasta que no queden zanjadas no empezar con la siguiente. De esta forma te aseguras que todas queden bien hechas y evitas estrés innecesario.