¿Por qué? Estos científicos aseguran que la cafeína provoca un acortamiento de los telómeros, es decir, de los extremos de los cromosomas, que cumplen con una importantísima función en cada una de las células. Por otro lado el alcohol alarga esos telómeros. Esta parte de nuestros cromosomas son algo similar a un “reloj biológico” para las células, ya que se van reduciendo a medida que las células envejecen, hasta que mueren del todo.



“Por primera vez identificamos algunos factores ambientales que alteran la longitud de los telómeros y demostramos cómo lo hacen. Lo que aprendimos podría contribuir a la prevención y al tratamiento de enfermedades”, aseguró uno de los encargados de llevar a cabo el estudio, el profesor Martin Kupiec.

Los realizadores de este estudio también intentaron determinar si los factores ambientales también incidían en el acortamiento de los telómeros, siendo el resultado totalmente negativo. Además aseguran que aunque la ingesta de cafeína sea mínima, el cromosoma se ve afectado.