1. Conmutar
Puedes probar a trabajar desde casa y fomentar la comunicación a distancia con los miembros de tu equipo.

2. Decir que sí
Si estás saturado de trabajo y con muchísimo por hacer, no siempre es bueno decir que sí a los clientes. Aunque puede resultar un problema, es mejor hacer frente a lo que sabes que eres capaz de abarcar para no caer en riesgos de incumplir lo que tenías previsto.

3. Mantener relaciones que no te aporten nada
Siempre a lo largo de nuestra vida nos cruzamos con personas que nos roban la energía o sólo nos transmiten cosas negativas. Busca gente que te proporcione todo lo contrario, que te ayude en el trabajo y te de energía.

4. Preocuparte de cosas que no puedas controlar
Si hay algo que ha sucedido en tu empresa y no lo puedes cambiar, deja de preocuparte y darle vueltas. Sigue adelante o le restará potencial a lo que está por venir (que es mucho).

5. Planificarlo todo
Tendemos a intentar tener todo bajo control y que todo sea exactamente como teníamos previsto. Abre un poco la mente porque dentro de lo que no estás contemplando puede haber muchas cosas buenas por venir para tu empresa.