El doctor que ha realizado el estudio comenzó a plantearse cómo sería la respuesta del cerebro ante estos emoticonos después de recibir mails de sus estudiantes que terminaban con una “carita sonriente”

Reunió a 20 participantes para su estudio, cuyas reacciones frente a una serie de emoticonos fueron medidas con técnicas de escáner. Gracias a esto vio que los emoticonos escritos normalmente, esto es, de izquierda a derecha, tenían la misma reacción en la corteza occipitotemporal que la que sucedía al ver la cara de una persona. Por el contrario los escritos en sentido opuesto, no suscitaban la misma respuesta.

“Los emoticonos son una nueva forma de lenguaje que estamos produciendo y para descodificar ese lenguaje estamos desarrollando un nuevo patrón en la actividad del cerebro”, dice Churches.

De esta forma, el equipo de científicos australianos asegura que nuestro cerebro ha asumido por completo este tipo de lenguaje de reciente aparición cambiando hasta su modo de discurrir y trabajar.