Hasta hace poco no existía en España ninguna empresa dedicada a la actividad de regalar en el sector del lujo, un concepto que sí está presente en el extranjero y que ha tenido una gran acogida en países como Inglaterra o Francia. Gift Office llegó hace tan solo un año para cubrir ese hueco en el mercado nacional. Su cometido consiste en cubrir la actividad de regalar de forma integral, acompañando al cliente a través de todo el proceso. Así, el servicio de Gift Office incluye desde el asesoramiento personalizado, que implica conocer a fondo los gustos tanto de persona que regala como al destinatario del regalo, hasta la compra y presentación del producto elegido, todo ello con arreglo a un presupuesto previamente determinado por el cliente.

Hablamos con Claudia Batet, creadora y alma máter de Gift Office. Tras estudiar Fashion Business en el prestigioso Instituto Marangoni de Londres trabajó para firmas como Valentino o Quintessentially, para después regresar a España empapada de ideas y con Gift Office en la cabeza. “Me di cuenta de que hay muchas personas detallistas con ganas de hacer el regalo ideal, pero a las que, por falta de tiempo o de ideas, ello les supone una auténtica preocupación, una fuente de agobio”. ¿Le gustará? ¿Acertaré? ¿Tendrá ya algo parecido? “Gift Office nació precisamente para liberarles de ese problema y transformar todo ese estrés en algo fácil y positivo, que diga mucho del que regala y que agrade al que recibe”.

Así, el cliente potencial de Gift Office es aquél que ve en los regalos más que un compromiso, un gesto. Desde empresas que no cuentan con un producto propio que poder regalar a sus trabajadores, clientes o accionistas, hasta particulares exigentes que buscan el regalo perfecto para sus seres queridos o incluso para eventos como bodas o celebraciones. Para ello trabajan con todo tipo de marcas en el sector del lujo, tanto a nivel nacional como internacional. “Nuestro primer criterio para elegir las firmas y productos con los que trabajamos es que nos enamoren: buscamos que estén a la vanguardia, que tengan algo especial y único, bien sea por creatividad, por artesanía o por concepto”. Cuando encuentran el regalo que mejor se adapta tanto a las exigencias del cliente como a los gustos del destinatario, gestionan y negocian la compra y se encargan de la presentación.

Y es que esto es lo que un regalo debe ser, lo que siempre debió haber sido: un placer, y no una obligación.