Aunque la industria textil mueva montañas, no todas las compañías consiguen cuajar. Victorias y derrotas que a veces sólo dependen de que un simple dibujo consiga transmitir densas filosofías a golpe de vista.

Mientras que la calidad, la originalidad y las tendencias se baten en duelo cada temporada, el logotipo permanece intacto. Esto significa atención extra a la hora de inventarlo. Las leyes no escritas de la comunicación requieren que sea legible, escalable, reproducible, distinguible y fácilmente recordable.

Cinco requisitos aliñados con tipografía, colores, sonoridad… e infalibles trucos de marketing como la presencia de algún animal en la etiqueta. He aquí la prueba de que si el logo es el espejo de la marca, la fauna es su mejor cara.