Un teléfono móvil pesa una media de 100 gramos, y las técnicas actuales permiten extraer 62 gramos de plásticos (mezcla de propileno, poliestiereno, abs y policarbonato, entre otros) y otros 25 gramos de metales (sobre todo cobre y aluminio). Además contienen unos 0,0008 gramos de metales preciosos recuperables como la plata, el paladio y el oro. Tan sólo 10 gramos de sustancias (como la fibra de vidrio) no se pueden reciclar.

El estudio asegura que el teléfono móvil tiene uno de los índices de reciclaje más elevados de las diez categorías de RAEE establecidas en el Real Decreto 208/2005, encargada de regular la gestión medioambiental de los aparatos al finalizar su vida útil. Sólo es superado por el ordenador de mesa, con un porcentaje del 93%.

Con más de 4.000 toneladas de estos residuos gestionados desde su entrada en funcionamiento en 2001, la plataforma Recyclia a través de la fundación medioambiental Tragamóvil, es la mayor empresa de recogida selectiva y el reciclaje de teléfonos móviles en España. Estiman en un año y medio el ciclo de renovación de los teléfonos móviles y en 20 millones las unidades que dejan de utilizarse anualmente sólo en nuestro país. En el pasado año 2012 recogió casi 462 toneladas de móviles en desuso gracias a los más de mil puntos de recogida que hay por toda España.

El consejero delegado de Recyclia asegura que “existe una tendencia entre los usuarios a acumular los teléfonos móviles en desuso”. “Desde Recyclia acercamos los puntos de recogida al consumidor y garantizamos la aplicación de las técnicas de tratamiento más avanzadas, para recuperar el mayor porcentaje de materias primas y reducir el impacto medioambiental de componentes peligrosos, como las baterías de litio-ion”, afirma.