Se prevé que los residentes de YarraBend –nombre de esta pequeña ciudad- generarán un 80% menos de los residuos y consumirán un 43% menos de agua gracias al desarrollo de una estructura altamente sostenible. Además, podrán cargar sus coches eléctricos en muchas de las estaciones que habrá a disposición.

Los habitantes de YarraBend formarán parte de una comunidad “SmartWired”, con Internet de alta velocidad, un asistente técnico de cortesía y una aplicación que ofrece una variedad de comodidades y servicios, como los horarios de transporte público o un servicio para compartir coche con los vecinos. Como era de esperar, los espacios verdes serán un fuerte atributo de este lugar, con zonas de juegos infantiles, instalaciones deportivas, carriles bici… Para los momentos de ocio, en el corazón de esta aldea tecnológica habrá muchas tiendas y restaurantes, junto a un recinto dedicado a proyectos de arte y diseño.

De momento, este lugar de las antípodas cuenta con sesenta viviendas preparadas para salir a la venta en los próximos días, a un precio que se sitúa entre los 1,48 millones de dólares y los 2,1 millones. Aunque el proyecto está iniciando, ya le ha dado tiempo a Musk recibir la certificación energética más alta que otorga el gobierno australiano. Un premio donde los sistemas fotovoltaicos y las baterías para el hogar de Tesla tienen mucho que ver.