“As soon as 2018” (“tan pronto como 2018”). Así han anunciado desde SpaceX el inminente lanzamiento de una misión a Marte dentro de dos años con el objetivo de desarrollar las tecnologías necesarias para enviar cargas útiles en grandes cantidades al planeta rojo.

Tras este primer anuncio el propio Elon Musk ha realizado algunas precisiones desde su cuenta personal de Twitter. En primer lugar, que la nave está diseñada para ser capaz de aterrizar en cualquier lugar del Sistema Solar, y que las misiones Red Dragon constituyen la primera prueba de vuelo.

A continuación, el fundador y presidente de SpaceX ha precisado que estas cápsulas “no serían recomendables” para transportar astronautas más allá de la luna y que, por su volumen limitado (similar al de un todoterreno) no resultarían cómodas en misiones muy largas.

La Dragon es una nave espacial de vuelo libre capaz de transportar tanto cargas como personas. En 2012 se erigió como primera nave espacial comercial de la historia en entregar suministros en la Estación Espacial Internacional y regresar a la Tierra.

Tras cerrar un acuerdo con la NASA la compañía con sede en California confía en poder llevar a astronautas estadounidenses a la Estación Espacial Internacional a partir de 2017 y, en un futuro no muy lejano, incluso enviar sus propias misiones tripuladas al planeta rojo.