Las madres son las encargadas de todo, las abogadas, las juezas y las verdugas, dependiendo del problema que se presente. Ellas siempre saben qué hacer. Por ello, quizás no resulte tan raro que esto se acabe traspasando a la vida adulta de todos y cada uno de nosotros. Si os fijáis un poco, os daréis cuenta de que las mujeres que cuenta con más poder son las encargadas de solucionar los problemas de los hombres que se han desviado. Este es un rol erróneo que la mujer no tiene que asumir, pero que la sociedad le ha encargado. Las mujeres han empezado a tomar cargo de sus derechos y de dejar claro que existen cosas que no se pueden permitir, y las actrices (aunque también muchos actores) lo dejaron claro durante los Globos de Oro.

Miles de personas en la industria del cine han tapado los casos de acoso de Harvey Weinstein durante décadas, y una de las preguntas más repetidas en Estados Unidos fue: ¿Qué sabía Meryl Streep de todo esto? Woody Allen también fue acusado de abusar de su hija Dylan Farrow hace más de 20 años. Poco después de eso, hizo fotos desnuda de la hija de Mia Farrow, su novia en el momento, y dejó a Mia por su hija, Soon-Yi. En todo este tiempo, ha sido capaz de lanzar una docena de películas y de adoptar a dos niñas. Pero ahora que la sociedad ha empezado a asumir la importancia que tiene el acoso a la mujer, se espera que alguna mujer responda por él. Greta Gerwig, Kate Winslet y Diane Keaton han sido portada recientemente por haber trabajado con él, y en algunos casos por defenderle.

Intentar que las mujeres respondan por el comportamiento de otros hombres, es una forma de quitar responsabilidad a los actos que de verdad deberían ser criminalizados. Es una forma perfecta para evitar que las miradas estén centradas en las personas en las que de verdad deberían estar centradas, en los sistemas que permiten que los privilegios de los hombres permitan tratar a las mujeres como objetos sexuales, como posesiones. Esto no significa que las mujeres que hayan tapado estas situaciones de abuso no tengan culpa alguna, o que defiendan estos comportamientos. Pero si el movimiento #metoo y #TimesUp se quiere llevar realmente a buen puerto, es necesario pasar menos tiempo centrando las miradas en los sitios equivocados, o en este caso, en las personas equivocadas.