No eres como los demás
Es muy fácil desanimarse cuando ves que a alguien de tu entorno le sale un trabajo maravilloso y a ti no te sale nada, pero no puedes abandonar la búsqueda, cada persona y sus circunstancias son un mundo. Quizá el sabía a qué empresa dirigirse o escribió una maravillosa carta de motivación junto a su currículum… Tienes que buscar un elemento diferenciador que distinga tu candidatura de la del resto, quizá esa fue la clave en el caso de tu conocido, amigo o familiar.

Tus capacidad y habilidades siguen siendo las mismas
Cuando tus esfuerzos por conseguir un empleo solamente se traducen en silencios o rechazo, lo último que debes hacer es desconfiar de tus habilidades y tu capacidad, porque siguen siendo las mismas aún tras cada rechazo. Solamente es cuestión de dar el perfil indicado por la empresa. Posiblemente sepas mas de lo que crees, pero te haces un flaco favor bombardeando tu autoestima con dudas acerca de tu capacidad laboral.

Tu meta también, no la pierdas de vista
No eches currículum a la desesperada, siguen seleccionando las ofertas que de verdad te interesen y los lugares en los que querrías trabajar. No pierdas de vista los sueños porque a veces se hacen realidad y tampoco el objetivo: conseguir un empleo. Si empiezas a aceptar contratos precarios que no te hacen falta o abandonas la búsqueda, seguirás siendo un parado más.

No dejes que la búsqueda te consuma
Que buscar trabajo no te quite tiempo para otras cosas importantes como pasar tiempo con tu familia y amigos o seguir formándote. Debes establecerte unos horarios, organizarte la agenda para hacer networking, ir a echar currículums… No abandones la búsqueda por vacaciones, baja el ritmo si es necesario, pero es importante que la búsqueda tenga siempre una intensidad similar o no servirá de mucho y cada vez pasará más tiempo…