Celebrar el amigo invisible es ya una tradición que celebran las familias o el grupo de amigos en Navidad. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, con la intención de estrechar relaciones entre compañeros, esta costumbre también se celebra en muchos trabajos.

La gracia del juego está en que, al ser al azar, te puede tocar desde tu compañero de mesa hasta el propio jefe. Si ya de por sí resulta complicado regalar a un amigo de toda la vida, imagínate regalar a ese compañero que solo conoces de la máquina de café. Por eso, hay que tener en cuenta una serie de ‘tips’ para acertar a la hora de elegir el regalo.

Una cosa que os puede salvar a más de uno es la creación de una lista de regalos en la que cada uno ponga una serie de cosas que desee. Aunque muchos se negarán a hacerla, es la mejor forma de evitar situaciones en las que toca poner buena cara a pesar de que el regalo que has recibido sea una caja de chinchetas.

Si la persona que te ha tocado es de tus mejores “compis” del trabajo, lo tendrás más fácil. Por ejemplo, puedes decantarte por regalos personalizados. Le hará más ilusión una taza con una frase que él/ella siempre diga y no una típica que encuentres en cualquier tienda. Si por el contrario te ha tocado alguien que apenas conoces, trata de indagar un poco más sobre su personalidad y piensa en cosas con las que pueda identificarse. Si lleva complementos o si le gusta determinado estilo de música, por ejemplo. No obstante, algunas de las cosas que debes evitar regalar son perfumes o ropa. Se trata de objetos muy personales que, o conoces perfectamente a la persona, o tienes muchas posibilidades de fallar.

Tampoco compres cualquier tontería solo por salir del paso. El amigo invisible es algo muy divertido que permite favorecer las relaciones. Seguro que a ti también te gustaría recibir algo interesante, y no un regalo para salir del paso. Así, si habéis fijado un precio mínimo en los regalos, no compres algo que supere ese mínimo por unos céntimos. Es mejor gastarse un poco más de lo estipulado y regalar algo que sabes que realmente va a gustar.