Entrando en más profundidad, ello supone un descenso superior al 37% en los ingresos por inversiones. Números que contrastan con los ingresos que por intereses ha recibido la entidad, que se sitúan un 2,3% por encima. En un escenario verdaderamente dinámico en el campo digital, el banco ha tenido que buscar la mayor flexibilidad y rapidez a la hora de adaptarse a las nuevas necesidades y formas de operar del cliente.

En ese ambiente, ING Bank ha tenido que destinar hasta 265 millones de euros a cubrir el riesgo de crédito, casi un 61% menos que en el primer trimestre de 2015. La experiencia y contacto con las empresas del segmento fintech se hace realmente obligatoria en un momento donde las tecnologías avanzan a velocidad vertiginosa reclamando una continua y rápida adaptación a las nuevas oportunidades, sobre todo en el campo de la gestión monetaria, los pagos y los préstamos.