Desde hace más de cinco siglos hay constancia de la existencia de un destilado similar a lo que hoy conocemos como ginebra. Una bebida, inicialmente utilizada para uso médico, proveniente de la destilación de nebrinas, el fruto del enebro, cuyo descubrimiento los libros de historia atribuyen a Franciscus de la Boe, médico holandés, en el siglo dieciséis. Holanda se puso rápidamente a la cabeza de la producción del destilado, pero la llegada al trono británico de Guillermo III de Orange, en 1689, y la prohibición de importar ginebra holandesa, obligó a los británicos a centrar sus esfuerzos en intentar hacer suya la ‘gin’.

Quinientos años después cuando pensamos en ginebra, pensamos en Reino Unido, y especialmente en Londres. London Gin, como marca propia y diferencial, capaz de añadir valor a la ginebra que allí se produce y que después se exporta al mundo. Una marca con sello propio que ha pasado por momentos complicados, y es que la forma tradicional en la que se ha estado elaborando el destilado durante siglos cayó en desuso hace dos cientos años. No fue hasta 2009 cuando las ollas de cobre que los maestros destileros habían utilizado desde siempre volvieron a tener uso de la mano de una marca británica cuyo principal interés era el de devolver a Londres el sello y la historia que había tenido años atrás en lo referente a la producción de esta icónica bebida. Así llegó al mercado Sipsmith hace ahora 8 años, pero no fue nada fácil lograr poner en marcha el proyecto. El gobierno británico tuvo que ponerse manos a la obra para modificar las normativas y permitir a la firma producir la ginebra tal y como ellos querían. “Tuvimos que esperar dos largos años para lograrlo, pero fuimos los primeros y cambiamos el mercado. Eso nos hace sentir orgullosos. En 2009, cuando logramos la licencia, solo existían doce fábricas tradicionales en Londres; ahora hay más de trescientas”, reconoce a Forbes Sam Galsworthy, uno de los fundadores.

Tampoco fue sencillo, licencias aparte, poner en marcha el proyecto que Sam y Fairfax, tenían en mente. Necesitaban un maestro, un genio creativo capaz de diseñar una London Gin con historia y que lograra, en un solo trago, transmitir emociones. “Conocimos a Jared Brown y supimos que debía ser él quien se encargara de esa parte del negocio. Jared es un maestro conocido en todo el mundo. Solo nos puso una exigencia. Nos dijo que trabajaría con nosotros si cumplíamos la promesa de hacer la ginebra tal y como se ha hecho a lo largo de la historia, al estilo tradicional. Así estaríamos orgullosos de ella”. Para Galsworthy la ginebra no solo es sabor, es olfato, es vista y sobretodo, corazón.

La dedicación y el cuidado que existe en la producción de Sipsmith se nota en cada botella, hecha en lotes realmente pequeños y procesada a mano, con el número exacto de botánicos en cada trago, una forma de trabajar que se estaba perdiendo y que intentan recuperar desde Sipsmith. Menos agua y más producto para obtener un destilado casi perfecto en el que, como afirma el fundador, “los beneficios emocionales, la filosofía y la influencia en el mercado están por encima de los beneficios racionales”. Y todo teniendo siempre presente el recuerdo de quienes siempre han trabajado de forma artesanal, y transmitiendo esa esencia desde el nombre de la marca gracias al “apellido” Smith, muy común en Reino Unido.

Desde hace casi un década están presentes en su país natal y han dado el salto a Estados Unidos, Alemania, Canadá, Australia, Japón y ahora, a gran escala, también a España. “Hicimos una pequeña incursión hace unos años pero ahora damos el salto definitivo. Mostramos a los mejores bartenders del país cómo trabajamos y decidimos que este era el momento de hacerlo”. Sabedores de la competencia existente en nuestro mercado, Sipsmith apuesta por mostrarle a sus potenciales clientes todo lo que desprende su marca, tradición, honestidad y transparencia, para ocupar “un lugar de referencia en el país”. Una ginebra versátil, que como recomienda el fundador Sam Galsworthy “podemos disfrutar de cualquier forma según el momento del día”, pero que él prefiere tomar con Martini.