Una gama de tres whiskies. ‘Cenizas del Desastre’ es el más popular, y su etiqueta reza “unos billetes malvados en llamas, la fruta en otoño a punto de caer”. El segundo de ellos, ‘Snipefire’, asegura que “es perfecto en maniobras imprudentes, apuestas a largo plazo y consecuencias explosivas. Beber solo, si es posible”. Por último, ‘Evergreen’ se vende a sí mismo como “perfecto para cuando la fortuna está de su lado y usted está de suerte; sabe mejor cuando se encuentra en la cima del mundo”.

Pero, ¿de verdad querría alguien comprar un whisky que, por su mera denominación, sabe a quiebra, a apocalipsis financiera, a crisis mundial y a bancarrota? Según Green no son pocos, sino cientos los clientes que están encargando sus botellas de Lehman Brothers Scotch desde todas las esquinas del globo, incluyendo bares de Londres y Nueva York. El empresario e inversor inmobiliario lo tiene claro: “se trata de una marca explosiva con gran valor intrínseco que transmite el gusto de la historia”. Y asegura que se está forrando.

No obstante, esta segunda vida de la quebrada compañía podría no ser demasiado longeva: Green registró en la oficina de patentes estadounidense en 2013 el término ‘Lehman Brothers’ en lo relativo a bebidas, pero a Barclays Bank (BCS), que compró parte de la empresa en 2014, no parece haberle hecho mucha gracia la idea, hasta el punto de llevar el asunto ante los tribunales. Tal y como el propio Green contó a CNN Money, sus abogados le han recomendado encarecidamente vender tanto whisky como pueda mientras la disputa continúe pendiente de resolución judicial.

Mientras tanto, se dedica a buscar inversores que le permitan abrir bares Lehman Brothers, incluyendo uno en Wall Street. ¿Idea genial de reciclaje o broma de mal gusto? Los más escépticos deben recordar que si marcas de licores llamadas Satanás y Titanic han triunfado, todo es posible.